miércoles, 3 de julio de 2013

Bogotá: la primavera al revés


Hay muchas razones para no llamar primavera a la indignación que en las toldas petristas y de quienes sin pertenecer al progresismo, pero progresistas, observan que lo que está pasando es una energúmena reacción de intereses económicos y políticos contra el primer intento de revertir el modelo neoliberal impuesto desde mediados de los años 70 y reforzado con la mampara  de la Constitución de 1991. En ese modelo  abrevaron el paramilitarismo y la corrupción, que se apoderaron del país y fueron encubiertos durante el tétrico uribato,  valientemente denunciados por Gustavo Petro. Hay que decirlo, lo poco que en derechos se pudo hacer efectivo de la carta constitucional lo ha sido gracias a la lucha de sus defensores y supuestos beneficiarios, no por decisiones de las instituciones estatales que, unas cosméticamente más generosas que otras, se han encargado de suprimirlos, recortarlos, tergiversarlos. Basta observar la reforma al nefasto sistema de seguridad social en salud que se acaba de aprobar con un descarado maquillaje. En Bogotá la gente reaccionó contra eso y ganó Petro.

No tenemos estaciones y es contra los gobiernos que se protesta en las plazas públicas del mundo, mientras que, en la por estos días climáticamente incierta Bogotá, lo que se promueve es la defensa del gobierno. En Brasil la gente sale a las calles contra la corrupción, el despilfarro, demanda de servicios y reducción de tarifas. En Turquía en defensa del espacio público. En Chile por gratuidad, calidad y universalidad en la educación. En Grecia por los ajustes a costa del pueblo y el cierre de la televisión pública. En Túnez, Egipto, Yemen y Libia contra la autocracia y el nepotismo. Ahora de nuevo en Egipto contra cambios engañosos. En España, Portugal e Italia frente a la pauperización, el desempleo y el descaro de los que gobiernan. Aquí el petrismo, los sectores favorecidos con su plan de gobierno y sus posturas y la gente medianamente formada, se tomó la Plaza de Bolívar el 28 de junio en una Asamblea Popular Ciudadana por la Democracia y la Paz en apoyo a Petro, que ha luchado y lucha contra lo que esos movimientos repudian, que está garantizando desde el gobierno lo que allá se exige, que está confrontando con ellos los efectos de la globalización neoliberal que arrasó con lo público, enriqueció a unos pocos y condenó a la miseria y a la desprotección a gran parte de la humanidad.

Bogotá Humana a la vanguardia

Lo que se está intentando puso en tensión al sistema imperante de un Estado servil a la empresa privada desde la teología del mercado, embaucador y represivo con los pobres y capturado por las mafias y el clientelismo. De prosperar en Bogotá la máxima de que lo público es de todos y no de nadie, que la empresa privada tiene responsabilidades sociales y que hay derechos que jamás podrán gozarse si se manejan como mercancías, en poco tiempo Colombia virará el rumbo, más cerca de la lógica de los de abajo, tan criticada por la derecha y sus opinadores, pero hacia la que mira un planeta desgastado y en penuria.

Es lo que quieren deslucir textos babosos como los de Saldarriaga Roa, Mauricio Pombo y Rudolph Hommes. Ataques sin sustancia, odio clasista. De lejos se advierte que no han estudiado lo que critican. A Hommes, le duele no haber sido alcalde para feriar las empresas públicas y engañar, como descaradamente reconoció que con Gaviria distrajeron al país con la Asamblea Constituyente,  mientras al descuido le clavaban la apertura neoliberal. Fingen desconocer el Plan de Desarrollo Bogotá Humana y el proyecto de  modificación del Plan de Ordenamiento Territorial, concreciones coherentes de la propuesta para una nueva ciudad, incluyente, pluralista y diversa, ordenada alredor del agua y defensora de lo público, porque no rezan su credo. Hunden la cabeza en la tierra para negar que se está dando una batalla trascendental para imprimir una nueva concepción de Estado y de gobierno que al desprivatizar busca recuperar el patrimonio para la mayoría pobre y apuestan, con  argumentos efectistas de politiqueros, a ser artífices de la caída del alcalde.

Las trampas formales

La emboscada contra Petro se juega en escenarios formalmente institucionales pero manipulados y politizados. La revocatoria de mandato, proceso viciado como el que más y argumentado pobremente  (http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/gustavopetro/ante-las-dudas-hechos_12915149-4), pero que de seguir su curso obligaría a la administración bogotana a medirse en las urnas -opción a la que Petro no le teme pero a la que espera llegar solo si es necesario por sus implicaciones en el gobierno y costos. Y el proceso disciplinario que le sigue la Procuraduría por la desprivatización del sistema de aseo. Lo acusa a título de dolo gravísimo, es decir de actuar a conciencia, advertido  y neciamente, pues no acató sus orientaciones de cogobierno, por entregar el servicio a dos “empresas públicas sin experiencia”, la cual nunca acumularán si no se toma la determinación, y que alega si tenían los privados a los que, según el otro cargo por dolo gravísimo, se les violó el principio de libre competencia, señalamiento ya refutado por un tribunal administrativo. Aboga a favor del mercado.

Otra dependencia judicial ratificó que la flota manejada por las firmas particulares en los contratos de recolección, le pertenecen y debían ser devueltas a la ciudad, exigencia que se negaron a cumplir antes del 18 de diciembre, obstruyendo la decisión del Alcalde, a la vez que represaban y esparcían las basuras para provocar una calamidad sanitaria. Ahí el otro cargo, haber utilizado volquetas para confrontar la emergencia, lo cual está prohibido en normalidad pero a la que ha acudido más de un alcalde ante acumulaciones peligrosas. Con todo, y solo los antipetristas viscerales lo desconocen, el sistema público de recolección de residuos está funcionando mejor y a menores tarifas que antes, avanza el Programa Basura Cero y se garantizó un ingreso digno para la población recicladora de acuerdo con mandato de la Corte Constitucional. Actúa en defensa de lo público

Tras las apariencias, dos modelos en pugna

Como bien lo explicó Guillermo Asprilla, en decente entrevista de Blu radio dirigida por Felipe Zuleta  lo que está en juego es la persistencia vía imposición del modelo neoliberal extorsivo o el primer paso nacional significativo de la recuperación de lo público como patrimonio de todos http://www.bluradio.com/34141/basuras-es-el-primer-experimento-de-desprivatizacion-de-un-servicio-publico?fb_    
Los Derechos Humanos como política de gobierno (Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro Urrego, instala Foro Distrital de Derechos Humanos. ). Bien vale la pena preguntarse, a partir de una denuncia de Zuleta, qué ha hecho la Procuraduría en el caso de los pensionados de Telecom, en el que la nación se constituyó en socio de Movistar (en favor de la empresa privada, sí se puede) para ayudarle a  cubrir las mesadas que ahora están en riesgo por las dificultades y deficiencias que afronta esa empresa. (http://www.elespectador.com/opinion/columna-429450-duenos-de-nada). Falta gravísima a título de dolo de todo un gobierno.

 La Procuraduría General está realizando un juicio de carácter político para hacer a un lado a un adversario más, al tiempo que en complicidad ideológica ha exonerado a varios de sus copartidarios, responsables de corrupción y paramilitarismo, según  la Fiscalía y los tribunales, y ha ejercido una magistratura sectaria, excluyente y reaccionaria (http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/cristianvalencia/el-traje-nuevo-del-procurador-cristian-valenciacolumnista-el-tiempo_12904094-). A lo que se suman las transacciones con el Congreso y las Cortes para obtener la reelección y la inmunidad, traducidas en una costosa nómina paralela que se niega a formalizar  (http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-430549-procuraduria-sin-plata). Ostensible, descarada y desafiante violación del principio de transparencia en el interés personal para aspirar a cargos públicos y del régimen de inhabilidades e incompatibilidades del estatuto disciplinario para servidores públicos, que por obra de aberrante "descuido" legislativo, no lo regula, convirtiéndolo en un funcionario intocable.

 La indignación en Colombia es por la decencia, el rescate de lo público, el respeto a la diferencia, una democracia pluralista, el Estado Social de Derecho, los derechos de las minorías y a gobernar con garantías. Con los antecedentes señalados, la legitimidad de la determinación que tome el Ministerio Público en el caso Petro está cuestionada. En las calles, las plazas y el estadio se está expresando el rechazo a una arbitrariedad al servicio de un modelo que se derrumba en el mundo. El respaldo a un gobierno que hace suyas las reivindicaciones de los indignados del planeta. No tenemos primavera pero corren impetuosos los vientos del sur.

 

 

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